nos secamos las lágrimas, y caemos en cuenta que la vida sigue...
y va a ser exactamente como queramos que sea, o al menos va a ser nuestra entera responsabilidad.
Pueda que nos preocupemos en exceso por el dinero, por tener buen estatus y trabajar en alguna empresa importante, sumirnos en el trabajo y ver la familia como un estorbo... pensar que la vida son solo esas 8 horas... y sentirnos productivos y valorizados cada 15 días al recibir el salario...
O también está el extremo contrario, no preocuparnos por el futuro, por mejorar y quedarnos mediocremente felices, olvidarnos que las cosas cambian y que no seremos eternamente jóvenes...
Personas entran, personas salen... Triunfos, fracasos, decepciones, sufrimientos, sinsabores, alegrías... estamos buscando el equilibrio en un mundo cada vez más acelerado, donde todos tienen prisa y nadie tiene tiempo...
Pueden tacharme de tradicionalista, pero yo quiero hacer las cosas bien, y no me refiero a escalar niveles o ver la vida como una lista de cosas por cumplir, con un espacio para una ( X ) ni nada por el estilo... Me refiero a valorar las cosas por lo que significan, y no por el costo que tengan o por la exclusividad...
Valorar los amigos y estar orgullosos de las personas en las que se han convertido, estando o no siempre a tu lado... Valorar a la familia, con todos sus defectos, por que ellos han hecho de mí lo que soy ahora, y probablemente eso haya influido en cómo seré más adelante... Valorar a esa persona especial que aunque siempre estuvo cerca tuyo, se acercó en el momento indicado...
Porque como escuché por ahí, no todo en la vida "simplemente pasa", si uno realmente quiere algo lo planea, lo ama aún sin tenerlo materialmente... y quizás eso, a la larga, haga la diferencia...
