Si un día se te cierra una puerta, la solución no es romperte la cabeza dando contra ella, sino preguntarte si no habrá, al lado de ella o en la misma dirección, alguna otra puerta por la que puedas pasar.
No es bueno abrir una puerta esperando a que sea lo mismo que la anterior, nuestras futuras parejas nunca serán iguales a las del pasado, lo mismo que sucede con las amistades... de lo contrario insistiríamos tanto en compararlo todo, que no valoraremos como deberíamos a esas “futuras puertas”…y eso pasa, no logramos entender que muchas de las cosas que ocurren, pasan por una razón lógica, que la vida no te quita cosas; te libera y hay veces en las cuales nos quita algo, pero para darnos algo más valioso…y eso muchas veces no lo notamos. Nos cuesta quitarnos la venda y dejar de empeñarnos a ver la puerta cerrada, y si no lo hacemos…el día de mañana nosotros mismos seremos los responsables de esa gran muralla en nuestra vida…
Es por eso que en la vida tienes que aceptar a veces salidas de emergencia, aunque te obliguen a dar un pequeño giro… son necesarias…
Eso sí, procura, al mismo tiempo, tener siempre encendidas tres o cuatro ilusiones; así, si te apagan una, aún tendrás otras por las cuales seguir viviendo…Porque a pesar de todo, la vida no acaba ahí… Vendrán más cosas, personas y situaciones... unas mejores; las demás peores! Gracias a Murphy!
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